Martes... Cerca de la mitad de la semana.

Para tomar ánimos para el día comencé con un mood bien tranquilo para empezar a trabajar. Por eso escogí algo como Thelouious Monk, que me ayudara a la concentración, y que pusiera en el ambiente un matiz sereno y que no me distrajera con voces. Muy bonito este disco de sample de una colección de jazz lanzada en Alemania, y reeditada para países de habla hispana.. Si bien el Jazz no es "mi música", si la disfruto mucho en momentos en que requiero música de ambiente para realizar una tarea específica. No me malentiendan, si me gusta mucho, pero no es ni mi favorita, ni la música que se programa con regularidad en mi telefóno, computadoras o equipo de sonido. Si, esto me pareció bastante tuanis. Especialmente "Ruby, my dear".

Más bien, Monk me relajó demasiado. Aprovechando el momento en que me quedé totalmente sólo en casa, puse un buen metal clásico que le hiciera segunda al café y me espabilara. Para eso, se programó el primer álbum -y gran favorito de la banda desde que vió la luz- con su segundo cantante, Bruce Dickinson. "
The Number of the Beast". Mi apreciación hacia esta grabación ha variado con los años. Este día que lo escuché, "
Children of the Damned", al igual que "
Hallowed by thy name" y "Gangland" se me hicieron mas tolerables, siéndome esta primera y la tercera simplemente insoportables en el pasado. El problema que sentía con "
Hallowed by thy name", era su duración. Fuera de esto, siento el disco como un imprescindible. Insisto: me gustó escuchar las que me producían alguna incomodidad.
TODAS las restantes, me encantan. No hace falta numerarlas: "
Invaders", "
The Prisoner", "
22 Acacia Avenue", "
The Number of the Beast", "
Run to the Hills"; clásicos indiscutibles de este, uno de los más representativos, no sólo de la banda, sino del NWOBHM de los ochentas en general.

Siguiendo la línea, no lo pensé para poner a dar vueltas el "
Never Say Die!" de Black Sabbath. Disco subestimado por muchos debido a su nivel de experimentación, si lo comparamos con cualquiera de sus predecesores. Esto excluye al "Vol. 4", que también tiene un grado de experimentación, sin embargo es muchísimo más rudimentario. Les faltaban para ese momento madurez, y quizá, la tecnología para algo mucho más complejo. Algo que no le sobra a "
Never Say Die!". Desde su pieza inicial, hasta la de cierre,"
Swinging the Chain", el disco transpira un olor a Heavy Rock fuertísimo, pero sin dejar de lado la experimentación, e influencias jazz y progresivas. Este último track, no es cantado por Ozzy, sino por Bill Ward, baterista de la banda. Concepto gráfico fue hecho por Hypgnosis, estudio que creó el de Pink Floyd de "
Dark Side of the Moon" o el de "
Wish you were here".

Dejando a un lado el Metal, llegué me puse a escuchar un trabajo que no fue protagonizado por un músico, sino por un psicólogo que pretendía ser el gobernador de California. "
You can be anyone...this time around" de Timothy Leary, se hizo con la intención de recaudar fondos para esta causa política. Si cuenta con el apoyo en el estudio con Jimi Hendrix, Stephen Stills, John Sebastian o Buddy Miles. Curiosamente, Hendrix toca el bajo en el primer tracto "
Live and Let Live". El disco está compuesto por tres pistas, donde Leary habla sobre el uso de drogas psicodélicas -a su favor, claro está- y sobre temás místicos. Originalmente fue lanzado por un sello independiente completamente desconocido, sin embargo, RYKO lo reeditó durante los 90s, en formato de disco compacto, con un sonido limpio e impecable. Como cualquier disco de Rykodisc.

Y ya que estaba con grabaciones de Ryko, cuando guardé la de Leary, ví esta, que me resultó irresistible para que fuera puesta a continuación: "
Misfits meet Nuttley Brass: Fiend Club Lounge". En que consiste? Son canciones de The Misfits interpretadas con arreglos tipo
muzak de los 60s. Esto les dá un sonido totalmente distinto al crudo sonido que estos chavalos tenían para cuando eran liderados por Glen Danzig.Trompetas, cítaras, y otros instrumentos impensables de ser mezclados con cualquier composición punk aquí fluyen con la mayor de las naturalidades. Incluye vesiones de "
Last Caress", "Teenagers from Mars", "Attitude" y
"Die, die My Darling", entre otras. Por ahí habia escuchado uno en la misma corriente de The Ramones, por la misma gente. Me gustó, pero no tantísimo como este. Si, un disco que se ganó un lugar entre mis favoritos.
Lástima que sea tan corto: no dura ni media hora.

Ahora, el soundtrack que no puede faltar: en este casó le tocó el turno a "
Snatch", de Guy Ritchie. Un albúm sumamente variado, donde pasamos de canciones de 100CC, a Madonna, a los Stranglers, Oasis o a Massive Attack, en medio de otros temas igualmente surtidos y fragmentos del diálogo tomado directamente de la película. Ejemplo de esto, es como empieza, con Brad Pitt, hablado inglés, con un acento que resulta virtualmente imcompresnsible. Es maravilloso escuchar esta mezcla de canciones bajo un fortato digital que rescata su esencia, y les dá, a los temas setenteros, un aire totalmente fresco. El disco en si, es muy variado, es casi como oir una buena estación de radio. Algo que ya casi no existe, al menos, en nuestro medio.

Pasando a algo más famoso, el primer álbum solista de David Gilmour es una verdadera joya. Con el sonido que siempre se relaciona entre él y Pink Floyd, saca este trabajo con temas frescos, agradables, donde se destaca su sello personal. Mi gran favorita de este documento es "
Theres no way out of here", que desde que la oí me gustó. Y si se oye con calma, se notarán detalles semejantes entre este tema y otros que llegaria a publicar más adelante, tanto con Pink Floyd, como en su carrera en solitario, como con "píinkfloid"(Por "píinkfloid", entiéndase Pink Floyd sin Waters, especialmente ese complaciente bodrio conocido como "
Division Bell", que sinceramente, vomito).
Aquí, afortunadamente, hay muy buenos temas, como
"Raise my Rent" o
"So Far Away". Super recomendado.
Siempre de ese lado del Atlántico, sigue en nuestra selección diaria de cuarentena, Mike Oldfield. Oldfield, quien es más que nada famoso por su composición "
Tubular Bells", que fuera usada y es inherente a la película de William Friedkin "
The Exorcist" nos trae un trabajo totalmente distinto. Esto corresponde a la década de los ochentas, con un sonido acorde a la década. Si noto una estructura muy semejante a otros trabajos, como "
Five Miles Out", donde su formato es (en vista de que se grabaron originalmente para ser lanzados en acetato o cassette) piezas sencillas de un lado, y un solo surco para el lado posterior, con el título del disco. De aquí se extrajo el sencillo
"The Magic Touch", que tuvo algún éxito de ventas en el Reino Unido. Lo que es más interesante es el personal que acompaña a Oldfield en esta aventura sónica: Bonnie Tyler, Simon Phillips, Kevin Ayers, Geoffrey Downes, Phil Spalding, Max Bacon (futuro vocalista de GTR) y Andy MacKay de Roxy Music.
Con semejante alineación, y el talento de Oldfield, es muy difícil sacar un producto deficiente, pienso yo.

Brincando a este lado del charco, sigue mi banda favorita:
BLUE OYSTER CULT. Este fue el primer álbum de ellos que tuve, y por defecto, escuché completo, y me encantó desde el primer momento. "
Mirrors". Es de esos discos que he escuchado miles de veces, desde que se compró, como el "
Tatoo You" de los Rolling Stones, o "
Melt" de Peter Gabriel. Disco que viera la luz ya finalizando la década de los setentas, tiene un sonido de Hard Rock muy asimilable, gracias a la mano de su productor, Tom Werman, quien ha trabajado con bandas como Motley Crue, Cheap Trick y Twisted Sister; por poner algunos ejemplos. Este "
Mirrors" contiene uno de esos clásicos de BOC que son de mis favoritos de la banda, como lo es "
The Vigil". No es tan denso como los trabajos de su primer época o sus predecesores "
Spectres" o "
Agents of Fortune" mas antes, pero si es un disco que considero infaltable en mi colección. Otras dos que vienen ahi que adoro: "
Moon Crazy" y
"Lonely Teardrops". Este disco se las trae.
Y ya para finalizar un día largo, que mejor que algo con tintes oníricos, como la música de Angelo Badalamenti para un trabajo de David Lynch? No creo que haya algo más efectivo.
Relajante, precioso, evocador y emotivo, la banda sonora compuesta para "
Twin Peaks" la serie producida por Lynch y Mark Frost, es un claro ejemplo de música de excepcional belleza compuesta especialmente para la serie. En su música encontramos muchos
leitmotifs que aparecerán constantemente en la narración que nos envuelve -al igual que al cadaver en plástico de Laura Palmer a la orilla del río- en un misterio, en un mundo donde se funden la vigilia con el sueño y se trata de encontrar respuesta al misterio por medio de las formas investigativas menos ortodoxas, accionar de Dale Cooper. Aquí, la voz que destaca es la de Julie Cruise, en las canciones "
The Nightingale", "
Into the Night" (que fuera usada igualmente en la obra de Lynch
"Industrial Symphony #1", donde Cruise aparece flotando básicamente durante toda su aparición) y
"Falling", que es una versión vocal del tema principal. Este disco, por lo relajante y hermoso, puede ser y fue usado ese día como broche de oro para cerrar la jornada de un día más de cuarentena.